lunes, 16 de febrero de 2009

Redacciones Lengua Castellana



EL FINAL DEL MUNDO

Un día del año 2007 una mujer está sola en su casa. Sabe que no hay nadie más en el mundo: todos los otros seres han muertos. Golpean a la puerta. La mujer del susto, da un salto del sillón. Abre la puerta, pero no había nadie, la mujer a la que todavía le duraba el susto cerró la puerta, y se fue a la cama. Al día siguiente, con la curiosidad a flor de piel, decidió salir a explorar, quería ver si había algún superviviente más. Después de andar durante horas cayó agotada por el cansancio y el calor que hacía en aquel sitio. Mientras descansaba se acordaba de los cientos, no, miles de cadáveres y esqueletos que había visto por las calles, aquellas bombas que habían caído habían acabado con todo bicho viviente. La mujer quedó perpleja al ver a un lince. El pobre iba cojo, tenía un trozo de hierro clavado en la pata. La mujer lo cogió en brazos y se lo llevó a se casa, allí lo curó. A los pocos días el lince estaba como nuevo, se había convertido en la mascota de la mujer. Un día la mujer i el lince salieron a dar una vuelta por la gran ciudad. Aquello empezaba a dar asco, e incluso daban ganas de vomitar, los cadáveres estaban rellenos de millones de gusanos, los cuales salían por la boca, la nariz, los ojos, etc. Además olía muy mal. A la mujer le empezaron a venir náuseas y ganas de vomitar. Siguieron caminando todo el día, pero no encontraron nada ni a nadie. La ciudad estaba desierta. A la mujer le empezaban a faltar suministros sobre todo víveres. Al día siguiente la mujer decidió ir a la montaña para ver algún animal. La mujer cogió la tienda de campaña y se fue a la aventura. Cuando llegó la noche, estaban al comenzar de la montaña, así que la mujer monto la tienda de campaña y se pusieron a dormir. De buena mañana bajaron un par de kilómetros hasta el llegar río. Ella observo que a pesar del bombardeo, el río seguía igual. La mujer se metió en el agua helada y se dio un baño. El lince, sin embargo, no quería meterse en agua. Después de un buen desayuno, desmontaron la tienda y subieron a la montaña. La mujer le tiraba una pelotita al lince, para entretenerlo. El lince estaba muy feliz, la mujer lo cuidaba muy bien. Cuanto más subían más les costaba respirar. Cuando llegaron a lo más alto, vieron un desprendimiento, el lince tenía la intención de meterse por el, así que la mujer empezó a sacar todas las rocas que había. Poco a poco fue descubriendo una cueva, y al principio de la cueva había una mochila de explorador. La mujer tenia esperanzas. La mujer entró en la cueva, pero el lince se quedo fuera esperándola. En la cavidad más profunda de la cueva se encontró con un grupo de exploradores. Todos se pusieron muy contentos de haber encontrado más gente viva. De repente se oyó un ruido extremo, pero nadie le izo caso. Como a la velocidad de la luz, el techo se derrumbó, y aplastó a los excursionistas y a la mujer después de todo lo que había echo. El lince sin embargo vivió, pero esperando a que la mujer saliera de debajo del montón de piedras, murió del hambre y de sed.

Jonathan Aguilera Aguilera

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