lunes, 16 de febrero de 2009

Redacciones Lengua Castellana

El sueño de las sombras

Una semana después de que cayera la bomba atómica María una mujer muy guapa, estaba en su casa. Sabía que no había nadie más en el mundo: todos los otros se habían muerto y ella creía que era la única superviviente. Entonces golpearon a la puerta.

Ella, asustada, se escondió debajo de la mesa. Pasaron dos minutos y ella se pensó que ya no había nadie. Entonces salió de debajo de la mesa, pero volvieron a llamar. María atemorizada, se acercó poca a poco a la puerta. Cuando llegó, miró por la mirilla y no vio nada. Se tranquilizó, pero volvieron a llamar. Ella tenía tanto miedo que no se podía mover, pero sacó valor y volvió a mirar. De pronto vio un ojo, se asustó tanto que se cayó al suelo. Atemorizada revisó toda la casa, que todo estuviera bien cerrado. Cuando acabó se sentó en el sillón y se tranquilizó. De pronto oyó una voz que decía: “!María!”.

Ella, asustada, empezó a correr como una loca hacía el garaje. No sabía que hacer, hasta que recordó que tenía una puerta secreta para escaparse. Cuando la encontró, se escapó. Salió a la calle y empezó a correr. Cuando se alejó de la casa, paró y se puso a descansar. Ya no oía nada, entonces suspiró. Pero de golpe vio una sombra que se acercaba. Entonces empezó a correr, se deslizaba como el viento, pero al final de la calle seguía la sombra persiguiéndola. Ya no sabía qué hacer, cuando mas corrí más cerca la tenía. Llegó un momento que la tenía muy cerca, hasta que se metió por un callejón. Por allí, estuvo corriendo unos minutos, pero al final topó con una pared. Tenía las sombras a dos metros. Estaban en la esquina y seguían acercándose, hasta que las tuvo encima. Cerró los ojos y en aquel mismo instante sonó el despertador.


Eduard Rodríguez

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